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"El humor y sus autores se comportan de manera diversa"

  • 11 jun 2017
  • 5 min de lectura

Juan Acevedo, creador de historietas reconocidas en el medio local como El Cuy y La Araña No, diserta sobre los límites del humor gráfico en nuestra sección ARTISTA DE LA SEMANA.


El tema de las limitaciones del humor gráfico es uno muy extenso, puesto que sus límites son complicados de trazar. Sobre esto recaen distintos factores como los comerciales, editoriales, etc. Los autores y en este caso los ilustradores tienen el control y la potestad de saber gestionar sus publicaciones y como quiere llegar al público, pero lo más importante es lo que se quiere hacer sentir en ellos. Entonces es pertinente mencionar que estos autores se comportan de manera diversa a raíz de que la fabricación de sus contenidos está dirigida de diferentes maneras al público, es decir sus trabajos son producidos con diferente carga “humorística”. En algunos casos esta carga sobrepasa los “límites” y las reacciones adversas se hacen presente. Un claro ejemplo de esto es el caso del semanario Charlie Hebdo sobre el cual recayó un atentado y el pretexto fue que su contenido sobrepaso el límite. En la realidad peruana en la segunda mitad del siglo XX se podría analizar la revista “Monos y monadas”, la cual gozó de cierta libertad e importancia a pesar de funcionar en una época en la cual el gobierno de turno era uno militar. Sobre esta cuestión Juan Acevedo, ex integrante de la revista y actualmente caricaturista independiente, aclara y refuta los casos de censura que se suscitó en ambos casos (en el caso de Charlie Hebdo quizá más que censura, represión) haciendo énfasis en como “el humor y sus autores se comportan de manera diversa”

Max: Una primera cuestión a tratar seria en donde se encuentran los límites del humor gráfico haciendo más o menos una aproximación. Si bien es cierto, los límites del ilustrador se encuentran en otro nivel en comparación con el periodista ¿En dónde se encuentran esos límites?

Juan: Cuando se habla de los límites, es curioso, mi primera reacción es hablar de las posibilidades y la realidad, la cual tiene límites, esto es un hecho. Nosotros podemos imaginar, soñar, tener utopías, lo cual está bien porque esto nos permitirá crear y ser distintos a lo que conocemos e imaginar un mundo mejor y distinto. La realidad en si nos pone los límites porque así son las cosas. Por ejemplo, la vida en si tiene un encuadre que es lo que nos da la realidad. La realidad la encuadramos. Todos los que trabajan con la imagen encuadran la realidad ¿Por qué? Porque es una condición de la realidad encuadrar las cosas. Por otro lado, la sola imaginación tiene encuadres.

Los límites los vinculo mucho con la realidad. Las personas tenemos diversas maneras de imaginar la realidad y las cosas. Si persistimos en creer que esos límites que nos impone la realidad no existen, podemos de alguna manera pagar un precio.

El humor gráfico es una necesidad en la vida que desbloquea la razón la cual también tiene límites.

¿El humor tiene límites? Pues sí. Pero el humor transgrede los límites y a veces lo atraviesa. Si nosotros mismos le ponemos límites de antemano estamos atentando contra nuestra libertad interior. El humor tiene sus límites en cada persona.

M: Siguiendo con la cuestión de las libertades ¿Existen en el Perú dibujantes que no se auto restrinjan, es decir que sean libres y no estén sometidos por la línea editorial en la que trabajan?

J: En la actualidad en el Perú, el humor no tiene las libertades que en algún momento tuvo. Me ha tocado vivir parte de lo que ha sido ese momento que podría decirse que comenzó en 1905 con “Monos y monadas” que duro poco muy poco tiempo (dos años). Paralelamente hubo otras revistas como “Fray Cabezón” que eran más extremistas en su humor. “Monos y monadas” fue una revista muy elegante, a decir verdad, pero no era una revista anti sistema, pero sí muy criolla.

El humorista tiene la tentación de ir contra la dictadura, claro, el que se la juega, pero también hubo humoristas que le hacían “cosquillitas” a la dictadura. El humor y sus autores se comportan de manera diversa. En el Perú no se ha sido tan drástico en lo que son las represiones al humor gráfico. Por supuesto si te dedicas a burlarte de alguien te pueden contestar agresivamente porque el humor puede herir. Hay que administrar el daño y eso depende del criterio de cada persona.

M: A eso quería llegar. ¿Usted cree que en el caso de Charlie Hebdo hubo un mal manejo del daño que se pudo causar?

J: ¿Qué paso con Charlie Hebdo? Desde el Perú lo primero que tengo que decir es que puesto a que no vivimos en Francia, no conocemos en directo la realidad del medio oriente, pero si se sabe a certeza que hay heridas profundas de hace siglos. Y justamente ante la tentación “no te gusta que toque este tema, ahhh entonces lo tocaré” ahí moraban los riesgos.

Puesto que pasó todo esto, es interesante estudiar el caso Charlie Hebdo en relación de cómo está ahora. Ha habido varias renuncias, se acomodaron al sistema, etc. y ¿por qué todo esto?, por temor.

M: Justamente por un lado tenemos el caso de Charlie Hebdo que usaba el tema de la libertad de expresión como lema pero que, como usted dice, a raíz del atentado ceso un poco sus burlas, pero en el caso peruano “Monos y monadas” ¿Ha habido casos en que de alguna manera la revista haya mermado sus sátiras?

J: No, en esos años no paramos. ¿Que hizo retroceder a los militares que en los 70s tenían planes de tener gobiernos más largos si hablamos un poco sobre el contexto? Las movilizaciones de julio del 77 y julio del 78 que aceleran el paso hacia una democracia.

En los meses intermedios “Monos y monadas” renace con la dirección de Nicolás Yerovi. Ya para el año 76 tuvimos nuestra primera reunión para refundar la revista. Nicolás Yerovi me llamo y también a Lorenzo Osores y Toño Cisneros y los 4 decidimos hacer la revista. Tardan las gestiones pues los militares no permitían la emergencia tan libre de medios independientes y finalmente la autorizan después de muchos trámites para abrir en el año 78. En este grupo inicial no están los que van a destacar como Rafo león, Lucho Freire y Carlos Tovar. Este último rápidamente se posiciona y se dedica a hacer las caratulas y se queda como caricaturista emblemático de la publicación.

Había distintos tipos de humor y esto fue lo interesante. Había humor político de caricatura manifiesta que practicaba Carlos Tovar, Lorenzo Osores y yo; hay la crítica de costumbres que practican los literarios Rafo León y Nicolás Yerovi; y Toño Cisneros hace eso y humor político. De esta manera surgen columnas, secciones y se trabaja una linda revista.

M: Sin lugar a dudas la libertad tiene limitaciones. Pero ¿existen actualmente humoristas gráficos que dibujen sin pensar de alguna manera en las consecuencias que su trabajo pueda traer?

J: Ha de existir, pero no es lo más frecuente. En el caso de Carlín, poniéndolo como ejemplo, yo veo una persona consecuente, pero a él no lo censuran. Esto tiene que ver mucho también con la trayectoria que tiene puesto que es un hombre de éxito. Su manera de practicar el humor es más consistente además de que es un poco más agudo. Pero sí, los caricatos que dibujan más libremente en lo que concierne a los temas que tocan son los que ya tienen un prestigio ya constituido, los menos famosos son más cautos.

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