top of page

Opinión: ¿En dónde radican las fronteras del humor gráfico?

  • 25 jun 2017
  • 7 min de lectura

Estamos en pleno siglo XXI y algunas formas de represión hacia la libertad de expresión se han hecho presentes contra un modo de voz y opinión preponderante como lo es el dibujo, el humor gráfico, la caricatura, la ilustración y el arte, todas estas maneras visuales de plasmar un modo de pensar con el mínimo o sin el uso de la palabra. Casos significativos han hecho evidente que la libertad de expresión se halla mermada a raíz de que esta obedece, en algunos casos, fines empresariales, comerciales, etc. pero el problema radica cuando se vetan documentos, que no son delimitados por estos fines, que caricaturizan temas de fondo o tópicos que ironizan episodios por los que ha pasado o está pasando nuestra dramática y dolorosa realidad, puesto que esto es solo propio de regímenes totalitarios.

Un claro ejemplo es, sin lugar a dudas, el caso de Piero Quijano que se suscitó en una muestra de sus obras en el año 2007 . “Un oficio enviado por el comandante general del Ejército, Edwin Donaire al Instituto Nacional de Cultura (INC) -con conocimiento del ministro de Defensa, Allan Wagner- originó que la exposición del pintor Piero Quijano en la Casa Museo Mariátegui fuera censurada” (Utero.pe “Militares censuran muestra de Piero Quijano”, 23 junio 2007). ¿Qué fue lo que causó semejante censura? Un dibujo que aludía a los soldados de Estados Unidos en Okinawa, en la segunda guerra mundial. Claro, el dibujo exhibía esto ironizado en una versión peruana en la que se mostraba un grupo de soldados levantando un fusil sobre la cabeza de un campesino andino. Este trabajo y dos más fueron vetados cosa que hizo que Quijano retirara sus trabajos de la exposición.

Trabajo de Piero Quijano que provocó la censura.
Juan Acevedo, ex integrante de la revista “Monos y monadas” y caricaturista independiente.

Por otra parte, el tema de libertad no fue ajeno, por lo menos en la segunda mitad del siglo 20 (y también en la primera mitad en menor medida), puesto que revistas independientes ejercieron el humor gráfico libremente (o parcialmente libre según algunos realizadores) pese a que subsistieron en tiempos de regímenes militares. La revista “Monos y monadas” es un ejemplo de ello la cual, pese a ser una revista independiente logró subsistir no con mucha solvencia, pero con una popularidad ampliamente extendida. El mismo Juan Acevedo, uno de los realizadores opinaba “Si te das cuenta ahora ya no hay nada parecido a eso. Y ¿por qué no hay nada así? Porque no hay ninguna revista de humor con la cual la gente se identifique, la cual la gente compre religiosamente entonces se podría decir que se han perdido espacios de libertad y lucha”.

Si bien es cierto, existe una contradicción ampliamente extendida, ya que pese a que actualmente vivimos en un régimen democrático las libertades aún se encuentran delimitadas sobre todo en lo que concierne a este tipo de humor que como se mencionaba antes es una forma de opinión. Hoy en día hay una cuestión de autocensura entre los ilustradores (no todos) que se dedican a este tipo de humor agudo, punzante, y de alguna manera la censura impuesta se encuentra diluida y encubierta, en la mayoría de los casos, por los medios de comunicación. Al respecto Juan Acevedo comentaba “Al final la autocensura por parte de los ilustradores viene a raíz de cuidar una reacción adversa o que no peligre su trabajo”. Entonces ¿Dónde se encuentran los límites del humor gráfico? ¿Qué es lo permitido actualmente en nuestra realidad peruana para los ilustradores dedicados a este tipo de humor? ¿Existen finalmente amplias libertades en lo que se refiere a la producción humor? Algunos humoristas gráficos nos hablan sobre ello.

Puesto a que “Monos y monadas” se trató de un emblema en nuestra historia en lo que concierne a la libertad de expresión en el humor gráfico Alonso Núñez, dibujante de El Comercio y exintegrante de esta revista nos comentaba: “Había mucha libertad para todo, ahí sí podíamos hacer lo que nos daba la gana y además era una escuela de humor. La gente que estaba ahí era brillante y lo que se cocinaba en las sesiones previas a escoger los temas era un material riquísimo”.

Alonso Núñez, humorista gráfico del diario “El Comercio” y ex integrante de la revista “Monos y monadas”.

Carlos Tovar, humorista gráfico de la República y también exintegrante de la revista igualmente hacía énfasis en las libertades que se tenían en ese entonces: “Si, tuvimos prácticamente una autonomía total, porque las revistas hechas por los propios humoristas no estaban sujetas a ninguna censura salvo por supuesto a las eventuales censuras del gobierno y que efectivamente en algún momento clausuro y cerró la revista y abrió juicio al director. Es verdad que a pesar de ser un gobierno militar era menos represivo que otros lo cual nos permitió un margen de acción más amplio”.

Carlos Tovar, humorista gráfico del diario “la República” y ex integrante de la revista “Monos y monadas”.

Estos dos humoristas gráficos muy importantes actualmente por su trayectoria coincidieron en que “Monos y monadas” fue preponderante para la libertad de expresión de la realidad peruana de ese entonces, puesto que en múltiples ocasiones trató temas muy agudos y punzantes, generalmente relacionados con la política, lo cual la hizo muy atractiva para el público que aprendió a ver en las sátiras un humor inteligente con un contenido sustancial y real con escaso o nulo uso de la palabra.

Omar Zevallos, humorista gráfico que ha publicado en el diario “Ojo, Correo y la revista “Si”.

Por otro lado, comparando las libertades que se tuvo en el pasado con esta revista u otras publicaciones, Omar Zevallos, un reconocido caricaturista arequipeño con publicaciones en el diario “Ojo, “Correo” y la revista “Si”, comentó y cuestionó como es la libertad hoy en día en el Perú y señaló como ejemplo un caso de censura contra su persona: “En el Perú yo creo que existe una libertad a medias porque existen dos tipos de caricaturistas aquellos que dicen lo que piensan, que no tienen ningún compromiso con el medio de comunicación como es el caso de Carlín y de Eduardo que dicen claramente lo que piensan y muchas veces incluso en contra de lo que el propio medio opina sobre determinado tema político y tienen la libertad plena para hacerlo. Pero existe otro tipo de caricaturistas que se prestan a lo que el medio de comunicación les plantea porque depende de un sueldo, porque quieren mantener el trabajo y porque no les preocupa el tema de los principios. Entonces en el caso de los caricaturistas peruanos yo haría una severa autocritica, es decir, yo he dejado de publicar caricaturas políticas por censuras veladas como el caso que tuve con Aldo Mariátegui cuando él era el director del diario El Correo y yo estaba publicando allí. Él tuvo un proceder bastante sinuoso y no muy claro conmigo porque su modo de censurarme no fue abiertamente. No fue franco conmigo diciéndome “oye no me gusta esto” sino simplemente dejó de publicarlas. Entonces por eso viene la autocrítica, es decir la libertad no puede estar en juego simplemente por un salario, una dádiva o por un modo de vida. Tú tienes una posición, dices lo que piensas a través de tus caricaturas y ya”.

Entonces si se habla de un contexto integral se podría decir que irónicamente las libertades del siglo XX son diferentes a las del siglo XXI, es decir actualmente hay una merma de libertad de expresión, pero entonces ¿dónde se encuentran los límites del humor gráfico a la hora de presentar contenidos y para evitar las censuras? Alonso Núñez comentaba: “Yo creo que depende del país. Hay países donde sí se ejerce libremente la expresión y tú puedes decir lo que se antoje y te lo publican, pero aquí no, pensar en eso sería una utopía salvo en algunos medios como La República. En el Perú, en mi experiencia, los dueños de los medios imponen parámetros muy rígidos y muy claros y sobrepasar estos parámetros es muy difícil. Entonces de alguna manera hay una autocensura, puesto que ya tú sabes hasta donde puedes llegar, qué puedes decir y que no. Esto es lo que pasa sobre todo con El Comercio, el cual por ejemplo te invita a trabajar y de arranque te pone los límites”.

Entonces el humor gráfico tiene límites y a la vez no los tiene como bien menciona Núñez, puesto que todo depende del contexto en el que son producidos los contenidos. Omar Zevallos comentaba al respecto “…un humorista tiene que pasarse de la raya siempre sino no sería humor gráfico, se tendría una ilustración anodina la cual pasa sin meternos con nadie, un poco porque me van a matar, porque me van a insultar, porque me meterán preso, porque me dejaran sin trabajo. No se trata de eso…”. Zevallos hace énfasis en que el humor debe vivir de la libertad porque “el humorista gráfico vive al filo de la navaja siempre”. A la misma cuestión Acevedo aportaba: “¿El humor tiene límites? Pues sí. Pero el humor transgrede los límites y a veces lo atraviesa. Si nosotros mismos le ponemos límites de antemano estamos atentando contra nuestra libertad interior. El humor tiene sus límites en cada persona”.

Carlos Tovar, por su parte opinó de manera un tanto más abierta, pero coincidió con sus colegas en que los límites existen pero que a la vez se tienen las libertades y ya está en las manos de cada ilustrador, en cada dibujante, saber gestionar esto: “Yo creo que los humoristas gráficos nos hemos ganado el respeto de nuestra libertad de pensamiento. Hay altas, bajas y diferencias, y creo que hemos conseguido esto por los ilustradores que nos han antecedido. Ahora en algunos casos, yo sería más cuidadoso, puesto que hay temas que son más agudos como por ejemplo los de la religión y en esto podríamos mencionar a Charlie Hebdo, pero ellos elaboran sus contenidos porque están convencidos de que “tienen que hacerlo” yo no estoy tan convencido de que “tenga que hacerlo”, poner los límites en estos casos es un tanto más difícil”.

Si bien es cierto, los límites del humor gráfico como bien lo mencionan estos artistas existen, pero las libertades también. El contexto en el que se vive hoy es día es regido por un régimen que enfatiza justamente estas libertades, pero cuando estas libertades de alguna manera “se pasan de la raya” siempre se tendrá una reacción adversa. El uso de este derecho de libertad de expresión reside en cada individuo y está en las manos de cada uno gestionarlo de manera correcta y es por ahí donde comienzan los límites.

Resulta contradictorio que las libertades de ahora estén más limitadas que antes, pero esto podría tener una simple explicación. El humor gráfico de hoy en día la mayoría de las veces no es independiente entonces los ilustradores en casi todos los casos se hallarán sometidos a la línea editorial, es decir, el editor poseerá un poder sobre estos y los restringe logrando con esto que muchos dibujantes que equiparan ideas increíbles nunca logren publicarlas solo por el hecho de que son consideradas inapropiadas, he aquí un primer límite inorgánico. Pero si queremos hablar de límites orgánicos estos ya radican en el mismo ilustrador. Estos límites propiamente dichos son como una autocensura que el ilustrador puede adoptar y generalmente son posiciones amparadas a raíz de miedos a múltiples situaciones como, por ejemplo: miedo a perder el trabajo, miedo contra su persona, miedo a ser mal visto, etc. Entonces los límites en lo que concierne al humor gráfico no existen porque por lo general son impuestos o adoptados.

Comentarios


 sigue a cuarteto: 
  • Facebook Social Icon
 POSTS recientes: 
CATEGORÍAS
 BUSCA TAGS: 

© 2023 by The Artifact. Proudly created with Wix.com

  • Facebook Social Icon
bottom of page